viernes, 24 de julio de 2015

María Antonieta y Ezequiel y La Milonga del Arte en Madrid – Por Sergio Cardozo

Los matemáticos llaman circucentro al vértice central de la circunferencia que circunscribe a un triángulo. Pues eso, en el circucentro del triángulo que forman las paradas de Metro: Antón Martín, Atocha y Lavapiés de Madrid, Ma. Antonieta y Ezequiel nos esperaban el pasado 22 de julio para ofrecernos una nueva milonga. ¡¿Será la única?! Esperemos que no.

Para los lectores menos habituados al lenguaje del tango, una milonga, una tanguería, es un espacio donde la gente se reúne al abrazo tanguero, donde además de tangos también se bailan valsecitos y milongas (estilos musicales del Río de La Plata).

En el Teatro del Arte de la calle San Cosme y San Damián, tuvimos la oportunidad de asistir a esta invitación que nos hacían esta pareja de compañeros bailones. Y aquí estamos para contártelo.


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Ma. Antonieta y Ezequiel o Ezequiel y Ma. Antonieta son una pareja de argentinos y excelentes profesionales del tango, instalados en Madrid desde hace casi dos décadas. Esta pareja de bailarines y maestros del tango participan constantemente en exhibiciones y espectáculos a nivel nacional e internacional pero ha sido en Madrid donde han contagiado su pasión por el tango y han sido capaces crear y sumar, sin lugar a dudas, la afición y profesionalización de este baile a mucha gente.

Desde que el pasado mes de enero se cerrara la Casa de Guadalajara en Madrid, en plena Plaza de Santa Ana, su milonga “Bien Porteña”, con diez años funcionando, no habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de su propuesta organizativa. Sin embargo, continúan con su “Laboratorio” una vez al mes, donde los aficionados pueden acercarse a practicar de una manera relajada sus pasos y secuencias de baile sin el prurito de estar siendo observado.

Pero no fue ésto lo que sucedió en La Milonga del Arte. La disposición espacial imponía, ya que es un espacio para representaciones teatrales, dispuesto para el caso de manera circular (todo el mundo veía a todo el mundo, estuviera o no bailando). Pero el que no quisiera ver bailar o bailar, tenía la opción de salirse a un patio interior al aire libre, con su barra de bar y mesitas con asientos, para entablar algún encuentro, conversación o echarse un cigarro. El espacio era ideal aunque no fuera el acostumbrado para estos menesteres.

Una amplia pista de madera esperaba a que todos los aficionados “sacaran viruta al piso”, y así lo hicieron con la exquisita selección de tandas tangueras y milongueras de todos los tiempos que proponía Ma. Antonieta como DJ.

El sofocante calor madrileño no amedrentó a los aficionados tangueros y las chicas que no bailaban (como suele suceder en las milongas), aprovechaban para entablar alguna charla de reencuentro u observar el baile que hipnotiza como espectador mientras agitaban ávidamente sus abanicos.

Una gran noche tanguera que se sumó a los demás espacios para milonguear por Madrid. ¡Enhorabuena por el éxito! Y esperemos que vuelva a repetirse. Gracias a los dos.



A todos los que trabajan por el arte y la danza, a los que crean y a los que bailan: ¡muchas gracias!
Gracias por compartir y seguir este blog. Bienvenido a  cualquier comentario o sugerencia: Sergio.

Hasta la próxima Melange. Sergio.







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